Ciberpolítica EficazEffective Cyberpolitics

 


La Ciberpolítica tiene dos dimensiones fundamentales: la primera como fuente de información y la segunda como fuente de activismo político. Ambas dimensiones deben trabajarse por igual. Sin embargo, la vertiente más importante en campañas, y a la vez la que más cuesta entender a los políticos tradicionales (los “inmigrantes digitales”) es la del Ciberactivismo.
El CIBERACTIVISMO implica el uso de los nuevos medios en actividades similares al activismo político. Es decir, más allá de la información, el aprovechamiento de las redes, y el impulso del boca a boca, así como el establecer compromisos que trasciendan lo 2.0 para llegar al mundo real, son los activos más positivos que puede lograr una campaña 2.0 que sea exitosa.

 

Cada sociedad afronta los retos de su momento histórico con los instrumentos que los tiempos dictan. Los ejércitos son importantes para ganar batallas. Y sin ejércitos de ciberactivistas no se ganan las batallas electorales del siglo 21. La ciberpolítica es una disciplina que ocupa su propio espacio en las campañas, y, cuando se usa bien, actúa de forma integrada a todo el proceso estratégico y comunicacional de la política.

 

La masiva penetración de la tecnología abre potencial para la generación de nuevos espacios de encuentro y discusión, así como facilita el considerar las nuevas herramientas para la construcción y articulación de redes públicas. De manera que los ejércitos de ciberactivistas son imprescindibles si se quieren ganar las batallas electorales del siglo 21. Captarles, articularles, motivarles y sobre todo… disciplinarles, es fundamental para contar con un ejército de ciberactivismo.

 

En la esfera de la política 2.0 debemos dejar evidencias permanentes de nuestra fuerza numérica. Tener más seguidores en Twitter y FaceBook que nuestros adversarios, obtener ventajas en una encuesta de un diario digital, tener buenos argumentos a nuestro favor en un foro o lograr que nuestra causa de campaña se convierta en un “trending topic” en twitter, son todos indicadores de una fuerza cuantitativa que predice la victoria electoral. Nuestros ciberactivistas deben hacerse sentir y evidenciar que son mayoría.

 

 

Hay distintos indicadores de éxito 2.0 para una campaña, el número de seguidores en FaceBook y Twitter es uno de ellos, sin duda. Si quieres ir un poco más allá debes medir qué tanta influencia tienes entre unos y otros, y que tanto circula la información que tu generas (con instrumentos como Klout, por ejemplo. Pero a mi juicio el elemento singular que verdaderamente agrega valor es que el comando construya sus propias bases de datos de contacto y activismo y las sepa usar. Es eso lo que permitirá, en definitiva, convertir a un simple “follower” en un votante real. Puede verse un ejemplo de lo que esto significa en nuestra plataforma Politired (http://politired.datastrategia.com)

 

La ciberpolitica es muy poderosa, pero si solamente usamos las nuevas herramientas para difundir información, sin usar las redes en su capacidad de articulación política se está subutilizando enormemente la herramienta. Ese es un error frecuente: el creer que por tener una página web, una cuenta en twitter y en Facebook se está haciendo ciberpolítica. El verdadero trabajo empieza luego, con la conformación  depuración de bases de datos y poner a trabajar esos contactos y esas redes a beneficio de la campaña.

 

Venezuela es el país de Latinoamérica con más penetración proporcional en redes sociales. Un 95% de los usuarios de Internet en Venezuela están en FaceBook con más de 7 millones de usuarios locales. Muchos menos en Twitter, pero somos es el tercer país a nivel mundial con mayor penetración de Twitter, en números relativos, (luego de Indonesia y Brasil). Son estas dos redes las más importantes.

 

Hay en la ciberpolítica dos segmentos fundamentales: los jóvenes y los habitantes urbanos. La ciberpolitica no es más el futuro de la política, es ya su presente. Venezuela no escapa de esta tendencia. Se estima en cerca de 45% la tasa de penetración de internet en general, pero es mucho mayor en jóvenes (para el 2010 un 70% de los jóvenes entre 15 y 17 años tenían acceso a Internet, a nivel nacional) y en áreas urbanas, precisamente en las áreas donde la oposición tiene sus audiencias fundamentales. Al añadir la telefonía inteligente esta penetración crece exponencialmente.
Ninguna campaña electoral puede hablar de futuro sin incorporar a en ella a los segmentos más jóvenes de la población, y para ellos no hay mejor instrumento de comunicación política que los nuevos medios.

 

 

Por Carmen Beatriz Fernández ([i])

Directora de DataStrategia


[i] La autora es Urbanista (USB) con maestría en Administración de Empresas (IESA) y maestría en Campañas Electorales (University of Florida). Desde 1997 dirige DataStrategia y coordina el portal político iberoamericano e-lecciones.net. Con experticia profesional concentrada en actividades vinculadas a mediciones de opinión pública, campañas políticas y nuevas tecnologías, ha sido sido jefe de campaña a niveles local y regional, así como consultora en nuevas tecnologías y estrategia general a nivel presidencial en más de treinta campañas exitosas en diferentes países. Recientemente sus trabajos en ciberpolítica la hicieron merecedora del Aristotle Excellence Award 2010, siendo parte del “Global Dream Team” que reconoce a los mejores consultores políticos del mundo.

 

 

Cyber-politics has two key dimensions: first as a source of information and second as a source of political activism. Both dimensions must be treated equally. However, the more important of the two for campaigns and, at the same time, the most difficult to understand by traditional politicians is Cyber-activism (the “digital immigrants”).

 

CYBER-ACTIVISM involves the use of new media in activities similar to those of political activism. In other words, beyond information, the use of networks and word of mouth momentum are the most tangible assets that a campaign 2.0 can attain to be successful, in addition to gaining commitments that transcend 2.0 to reach the real world.

 

Each society faces the challenges of its historic moments with the tools that the time dictates. Armies are crucial to win battles, and without cyber-activist armies, the electoral battles of the 21st century are not won. Cyber-politics is a discipline that has its own space in the campaigns and, when used appropriately, it operates as an integral part of the entire political strategy and communication process.

 

The massive penetration of technology opens up possibilities for the generation of new spaces for meetings and discussions, as well as facilitates the use of new tools for building and articulating social networks. Therefore, armies of cyber-activists are essential if we want to win the electoral battles of the 21st century. It is essential to attract, articulate, motivate, and above all, discipline them, to have a cyber-activism army.

 

Articulation    +    Motivation    +   Discipline =      Cyber-activism

 

In the politics 2.0 field, we must leave permanent evidence of our numerical strength. Indicators, such as having more followers on Twitter and Facebook than our adversaries, gaining advantage in a survey of a digital newspaper, having good arguments in our favor in a forum, or getting our cause campaign into Twitter’s list of #trending topics, demonstrate a quantitative strength that anticipates the election victory. Our cyber-activists must make their presence felt and thus prove that they are a majority.

 

There are different success indicators 2.0 for a campaign; the number of followers on Facebook and Twitter is one of them no doubt. Going a little further, you should measure your influence with each other, and the flow of your information (for example, with tools like Klout). However, in my opinion, the unique added value element is that the campaign team develops its own contact and activism databases and learns how to use them. That will ultimately allow converting a “follower” into a real voter. You can see an example of the meaning of this in our Politired platform (http://politired.datastrategia.com).

 

Cyber-politics is extremely powerful, but if we only use the new tools to disseminate information, without utilizing the political articulating role of the networks, the tool is largely underused. This is a common mistake: to believe that cyber-politics is being accomplished just because there is a web page, an account on Twitter and Facebook. The real work begins upon developing and debugging the databases and putting to work those contacts and networks for the benefit of the election campaign.

 

 

Venezuela is the Latin America country with higher proportional penetration of social networks. 95% of Internet users in Venezuela are on Facebook with more than 7 million local users. There are fewer users on Twitter, but we are the third country worldwide with more penetration of Twitter, in relative numbers (after Indonesia and Brazil). These two are the most influential networks.

 

There are two core segments in cyber-politics: youth and urban dwellers. Cyber-politics is not the future of politics anymore it is already the present. Venezuela does not escape from this trend. The rate of Internet penetration is estimated at about 45%, but it is much greater in young people (70% of youngsters between 15 and 17 years old had Internet access in 2010 nationwide) and in urban areas where the opposition has its key audiences. When adding the smart phone, the penetration grows exponentially.

 

No election campaign can talk about future without incorporating the population’s younger segments, and there is no better political communication tool for them than the new media.

 

By Carmen Beatriz Fernandez ([i])

Director DataStrategia

 


[i] The author is a City Planner (USB) with Master degrees in Business Administration (IESA) and Election Campaigns (University of Florida). Since 1997, she directs DataStrategia and coordinates the Ibero-American political portal e-lecciones.net. With professional expertise concentrated in activities linked to measuring public opinion, political campaigns and new technologies, she has been head of campaign at local and regional levels, as well as consultant in new technologies and overall strategy at the presidential level in more than thirty successful campaigns, in different countries. Recently, her cyber-politics work was honored with the 2010 Aristotle Excellence Award, being part of the Global Dream Team, which recognizes the best political consultants in the world.

 

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